Un San Valetín analógico

En un mundo lleno de emails sin sentido y mensajes llenos de palabras exageradas, a veces la mejor manera de decir “te quiero” es volver a la vieja escuela y a lo analógico.

El San Valentín de 2011 se acercaba sigilosamente y era la primera vez que tenía que hacer frente a esta festividad. Sí, me has oído bien; al menos no estaba soltero. Aunque sabía que toda esta idea de San Valentín es sólo un engaño comercial, me sentí algo obligado a que fuera especial para mi alguien especial.

Así que, ¿que se supone que tenía que hacer? ¡Era el primer San Valentín del que tenía que preocuparme! Al desconocer el mundo del flirteo con mujeres, tenía un montón de ideas revoloteando en mi cabeza.

En todos mis 16 San Valentín como soltero, siempre soñé con lo que le regalaría a esa chica especial una vez la encontrara. Mis locas fantasías iban desde cenas lujosas hasta una simple llamada de teléfono llena de admiración. Pero ahora ya no estaba soltero y tenía que hacer realidad una de mis muchas fantasías.

Así que lo primero que hice fue pensar sobre lo que le gustaría a esta chica. Aunque ahora la conozco desde hace poco más de un año, todavía tengo que pensar sobre qué le gustaría más. Ella no es la típica que esperaría alguna cita estrafalaria a la luna así que descarté esa opción (lo que nos vino bien porque al día siguiente ambos teníamos clase por la mañana). De hecho, a más pensaba sobre ello, más me daba cuenta de que probablemente a ella no le importaría lo que hiciera. Más que nada porque ella era tan reacia a esta festividad como yo. Daba la impresión de que no le importaba para nada. Pero aún así, por alguna razón muy dentro de mí, quería entregarme a esta festividad y decirle que la quería de un modo u otro, pero que fuera especial.

Después de estar pensando durante unas semanas, San Valentín estaba sólo a tres días y seguía sin tener ni idea. Decepcionado conmigo mismo, me fui a tomar una limonada al Cafe Adelle cerca de mi ciudad. Mientras estaba sentado bebiendo a sorbos mi deliciosa bebida, el dueño me llamó y dijo: “Hey Ty, ¿vienes a la noche del arte el jueves? ¡Vamos a hacer tarjetas de San Valentín a la antigua escuela!”. De repente, mi cabeza se puso en marcha a toda velocidad.

Así que me pasé toda la noche riendo con mis amigos, discutiendo sobre San Valentín y componiendo el perfecto San Valentín analógico que pudiera imaginar. Después de una noche de grandes esfuerzos y saltándome lo que debería de haber sido tiempo para mis tareas, mi San Valentín analógico había terminado. Daba la típica y cursi impresión de cómo ambos veíamos San Valentín. Corté un corazón grande de un álbum de recortes rosa y lo decoré con algunos corazones y una flor. En la parte de delante se podía leer en broma: “Suponía que lo harías”, un comentario que sabía que daría con la llave del humor y le haría reir. Orgulloso me la llevé a casa y esperé con entusiasmo hasta el día de San Valentín.

Cuando llegó la mañana fui a su colegio y localicé su coche en el odioso y enorme parking de su instituto de enseñanza secundaria. Ingeniosamente, me aseguré que nadie estuviera mirando, deslicé la tarjeta bajo su limpiaparabrisas y la dejé ahí para que se la encontrara. Y fue en esos breves segundos cuando de nuevo tuve una aparición analógica: lo exageran y nos lo restriegan en nuestras caras; pero me dí cuenta que estas creaciones analógicas aparentemente insignificantes pueden ser uno de los mejores medios para transmitir un sentimiento tan fuerte como el amor. Que te lleve su tiempo hacer una cosa en concreto como muestra de estos sentimientos, es la segunda mejor cosa después de los propios sentimientos humanos. Para mí, no hay mensaje digital al que todos nos hemos acostumbrado que pueda demostrar de verdad cómo me siento. A mi ver, estos sentimientos te llevan a hacer algo más tangible y, en cierto sentido, como esto: más analógico. Este pequeño y ordinario corazón de San Valentín hizo que me diera cuenta de que el esfuerzo que ponemos en nuestras creaciones analógicas puede ser tan fuerte como para poder capturar un sentimiento tan fuerte como es el amor.

Así que hazlo hermoso. Hazlo significativo. Hazlo analógico.

Y sí, le gustó el San Valentín.

written by fivedayforecast on 2011-06-04 #lifestyle #rosa #rojo #amarillo #chica #amor #corazon #cartas #dia-de-san-valentin #valetin
translated by vanillancookines

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