Nuestra Blue Hour con Rubén Morales

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Nuestra segunda reunión en la hora mágica nos metió de lleno en el mundo de la fotografía analógica, de la mano del fotógrafo Rubén Morales.

Tal vez Rubén Morales no era tan conocido como nuestro anterior invitado, Lorenzo Caprile, pero muchos de los que estábamos allí ya le conocíamos a él y su trabajo, y asistimos como auténticos groupies ansiosos por conocer un poco más su mundo analógico y su forma de trabajar.

La charla empezó por “el principio del fin” para algunos alarmistas: Rubén nos contó como con los inicios del digital (con sus bajas calidades y precios exorbitados) se pensó que al mundo analógico le quedaban dos telediarios. Y él, aún habiendo trabajado con digital, se decantó por lo analógico con todas sus consecuencias. En su círculo profesional le tacharon de loco. Pero él vio un proceso creativo mucho más artesanal, reconfortante y propio. No sólo dispara en analógico, también revela su película y sus placas y positiva sus propias copias. Algunas de estas copias son de tal tamaño que necesita de todo un garaje para poder revelarlas y fijarlas. Todo depende de uno mismo en su trabajo: los tiempos, el contraste, las luces, las sombras…

En 2004 se vaticinó que en 2005 toda la película del mundo habría desaparecido, que el digital se impondría de forma total. Pero gracias a Rubén y a otra serie de locos, en 2011 podemos hablar de nuestro futuro analógico, con unos vinitos y piscolabis de por medio.

Ahondando un poco más en ese aburrido debate que fue en su día el “Analógico Vs Digital”, Rubén nos explica que para él la decisión de trabajar sólo en analógico no es una cuestión de obtener mayor calidad, sino la diversión y satisfacción que obtiene controlando cada paso del proceso, a pesar de dejarse los ojos, los riñones y las manos en ello, consiguiendo que el negativo tenga toda la información posible, cuidando tanto la exposición, como el revelado y positivado.

No le parece bien que muchos fotógrafos que aún trabajan en analógico y desprecian el digital se sientan como una élite fotográfica, ya que se trata de una elección personal, no basada en la calidad obtenida, sino en el gusto por un proceso o el otro. En el proceso analógico que Rubén sigue, la imagen se madura más y por ello es la que ha elegido. Tanto el analógico como el digital son procesos válidos para fotografiar, pero ambos tienen que tener derecho a existir y gracias a Internet existen multitud de foros que, en el caso analógico, desde 2005 han ido creciendo de forma imparable. Y según Rubén, han sido estos foros y estos intercambios tan rápidos de información a través de Internet, lo que ha posibilitado que nuestro futuro siga siendo analógico.

También nos comentó, a petición del público asistente, cuáles son sus cámaras. Para medio formato, Hasselblad, una Rollei de los años 50 y la Diana F+ (que le fue regalada tras un preciosísimo taller que impartió en Lomography sobre revelado de blanco y negro) pero cómo más cómodo se siente es trabajando con cámaras de placas de 4×5 o incluso 20×25. Con estas cámaras se consiguen unos resultados increíbles, porque las ópticas son muy precisas y te permiten hacer de todo.

Las joyas de la fotografía

Y hubo tiempo para que nos hablara un poco sobre sus película favoritas: hace un tiempo fue la TriX de Kodak, pero cuando cambió la emulsión el resultado no le convenció y se paso a la HP5 400 ISO de Ilford, que expone a 200 ISO, porque “a la mitad de la sensibilidad que nos dice el fabricante, es cuando una película da sus mejores resultados” nos confesó, ya que cuando haces tú mismo el revelado, te puedes permitir descubrir infinidad de cosas sobre las latitudes de cada película, las capas antihalo y otra serie de particularidades.

Y, por supuesto, Rubén no piensa que la fotografía digital sea el diablo. Es necesaria por su inmediatez para muchos campos, como la fotografía deportiva o en algunos casos, el fotoperiodismo.

Aunque por otro lado, esta inmediatez del digital afecta mucho en el proceso de aprendizaje y al resultado final. No se aprende a encuadrar bien, porque se corrige en base a lo que se ve en la pantalla de la cámara. Pero Rubén asegura que hubiera sido una herramienta ideal para aprender y corregir fallos, ya que se ven los errores más rápido. Pero también es cierto que en analógico se asientan mejor los conceptos fotográficos y se aprenden más fuertemente los parámetros.

Tal vez por encontrarnos demasiado atónitos ante la capacidad de Rubén para contarnos y enseñarnos las maravillas de los procesos de la plata, nos quedamos sin preguntas, pero esto, lejos de ser un inconveniente dio pie a que Rubén pasara a ser el entrevistador. Preguntó a todos los asistentes con qué cámara disparaba, porqué eran analógicos, qué les motivaba para disparar con película. Y las respuestas fueron de lo más variopintas y las conclusiones muy especiales. Uno de los asistentes, de profesión informático, nos explicó como actualmente “estamos digitalizando todo tanto, que estamos olvidando que son realmente las cosas” y cómo la fotografía ha pasado a ser un mercado informático y un poco deshumanizado. Con la tan de moda obsolescencia programada y, añade Rubén, percibida, las mínimas mejoras y ventajas que ofrecen los nuevos modelos de cámaras respecto a los anteriores hacen que la gente se replanteé si merece la pena actualizar al modelo más nuevo.

Esto viene a decirnos que necesitamos recuperar la belleza del mundo real ;-) Y Rubén lo ha conseguido y disfruta muchísimo de ello. Además hizo una bonita analogía (guiño, guiño) entre su trabajo y la pesca. Cuando sale a hacer una foto puede pasarse el día entero mirando por el cristal, ajustando el encuadre, el enfoque, esperando a la luz idónea… y no pescar nada. Pero eso es lo de menos, porque en el proceso se lo ha pasado estupendamente.

Pero no sólo nos acompañó Rubén como máximo representante del amor por los procesos analógicos, también asistieron dos de sus amigos más analógicos: Christine, que no sólo no ha coqueteado nunca con el digital, sino que hace sus copias por el proceso de la goma bicromada, que data de 1894. Y también José Magano, que es un genio de las cianotipias y otros procesos de época que utiliza siempre con negativos obtenidos a partir de cámaras de la misma época que el proceso utilizado, y casi siempre trabaja con cámaras de fuelle.

Magano, Christine y Rubén

Y tras estos vinos, que son los “chateos” que más nos gustan, y con la fotografía analógica como excusa para hablar sin parar, finalizamos la segunda charla en analógico en la sede de Argensola, mezclando e intercambiando conocimientos y experiencias de forma muy analógica.

written by 2y2son4 on 2011-03-30 #news #blue-hour #analogica #fotografia #blanco-y-negro #hora-magina #ruben-morales

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4 Comments

  1. cripeka
    cripeka ·

    muy, muy interesante. estas charlas e intercambios de experiencias en plan tranquilo relajan un montón. Gracias, Rubén!

  2. susielomovitz
    susielomovitz ·

    qué buen resumen! mil gracias! qué peno haber estado malita y no haber podido ir :(. Hay que retransmitir en vivo por internet!!! jejejeje. BEso!

  3. soleado
    soleado ·

    Coñe, pues sin saber quién era este hombre, he de decir que después de lo leido, brindo por él :-) No hay nada que me horrorice más que la demonización de lo digital (o de lo que sea) porque sí, yo disfruto por igual de mis reflex digitales y de todas las cámaras analógicas y en función de mis objetivos, empleo unas u otras (aunque normalmente llevo ambas tecnolgías encima).

  4. mochilis
    mochilis ·

    Se ve súper interesante y por lo bien contado que está, parece que os enamoró a todos... hasta a mí nada más leerlo! Y me sumo a la petición de @susielomovitz: videoconferencias ya! Que el vino si hace falta ya lo ponemos nosotros desde casa ;)

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