Paris Revisited

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Me niego a hacerme a la idea de que París es un cliché. Me maravillo ante la misma foto que todos sacan de la Torre Eiffel desde el mismo exacto punto. Me encanta recordar cuando caminaba por calles modernas y, de repente, me encontraba una cuadra llena de edificios viejos o una iglesia vieja.

Vivo en Puerto Rico, un país con poco más de 500 años. Así que nadie tiene idea de cuán fascinada estaba en una ciudad tan antigua o memorable como París, donde las mismas calles las caminaba gente cuando Colón llegó a Puerto Rico, donde el río Sena lo cruzaban diariamente seres humanos hace 1,000 años.

París es un cliché. Pero bien merecido. Cuando fui en el verano de 2004 para tomar un curso de un mes en la Sorbona, nunca había tenido una cámara digital. (Era una Lomógrafa exclusivamente hasta sólo 2007, porque no tenía dinero ni interés para las cámaras digitales). Tenía una Nikon FM10, la misma cámara que había comprado para tomar mi clase de fotografía a nivel de bachillerato (licenciatura). Es una cámara de 35mm completamente manual, y si sabes bregar con apertura y exposición, sabes que las fotos que estás tomando son infalibles. Tardaba en enfocar, eso sí.

Esa cámara me acompaño a todas partes en París en 2004. Luego, me la robaron de mi casa, pero por lo menos tengo hermosos recuerdos con ella, evidentes en las fotografías maravillosas que tomé con ella. Caminó conmigo por las orillas del Sena. Pesaba en mi cartera cuando escarbaba en los “soldes” de julio. Compartió el espacio con un juego de lápices de acuarela que compré en una tienda de diez centavos en Boulevard Saint-Michel, con los cuales constantemente traté de dibujar sentada en el parque cálido y pequeño al lado del Museé de Cluny (siempre me distraía allí mirando a un hombre anciano que venía diariamente a alimentar a las palomas, que lo esperaban, y encontrando rincones en las paredes de piedra). Mi cámara vio grandes obras de arte. Me permitió fotografiar dentro de la catedral de Notre Dame (por su obvia falta de “flash”).

No me permitieron fotografiar el Arco del Triunfo, eso sí. Tenía un trípode y planificaba tomar de esas fotos que cortan la respiración, de París por la noche, con la Torre Eiffel en el fondo. Mientras instalaba el trípode, un empleado me dijo que dejara de hacerlo. Se me rompió el corazón. Tomé unas cuantas fotos que salieron movidas (lo cual me disgustó muchísimo en ese momento) y pasé el resto de la noche llorando y de mal humor. Luego, me enteré de que está prohibido tomar fotos buenas y definidas de la Torre Eiffel de noche, cuando está encendida. El Gobierno de Francia se reserva el derecho de publicarlas.

París me transformó la vida por un tiempo. Había ido antes con mi mamá en 1999 (mochileamos por toda Europa como mi regalo de graduación de escuela superior), pero sólo por tres días lluviosos que fueron demasiado mojados y fríos para ser julio. Mi mamá también volvió sin mí más tarde. Lo superé con el tiempo, pero luego de visitarla por segunda vez, obsesivamente pensaba que mi único propósito en la vida era encontrar la manera de vivir allí. Positivé las fotos rollo por rollo, cada vez que podía ahorrar el dinero, y las organicé meticulosamente en álbumes numerados, como una colección organizada lógicamente.

written by isabelbatteria on 2010-11-17 #places #location #verano #paris #francia #turista #travel-destination
translated by isabelbatteria

3 Comments

  1. missnothing
    missnothing ·

    Precioso

  2. blancarleal
    blancarleal ·

    Coincido contigo al 100%. Es increible!!!! ves la Torre Eiffel tropecientasmil veces en imágenes, pero la sensacion que tienes cuando te plantas delante de ella es... INDESCRIPTIBLE... como si no la hubieses visto nunca... Yo visité 2 veces París. Allí compré mi primera cámara Lomo. También es una ciudad muy muy muy especial para mi. Qué bonito recordarlo con tus preciosas fotos!!!! Gracias :D

  3. maneke
    maneke ·

    * Siempre nos quedará París !

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