Mi vida analógica: La primera vez

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Recuerdo mi primera vez. Era finales de primavera, pero ya se podían notar las brisas veraniegas. Había bajado al centro; estaba emocionada, y quizás un poco nerviosa. Quería hacerlo bien aunque ya sabía por otras personas que no se hacía bien o mal, que es algo personal: todo el mundo lo hace de manera diferente.

Lo que ocurrió es un poco confuso: había una puerta de metal, un muro de ladrillo, hormigón y una falda color turquesa. Era en una esquina, en el borde de un callejón pedregoso. Fue un momento, y antes de que me diese tiempo a pensar o planear o hacer que todo fuese perfecto, ya había pasado.

Tenía una prueba de que había ocurrido, pero no llegaría hasta dentro de casi una semana, después de que llevase al laboratorio el primer rollo de película de 120 con mi nueva Holga CFN.

Ya me habían introducido al mundo de las cámaras de juguete hacía años, cuando era editora en una revista de moda urbana, donde una de mis responsabilidades era la de producir y estilizar las publicaciones de moda mensuales. Era una sesión de fotos de accesorios. Había contratado a unas bailarinas como modelos y las fotos iban a ser desnudos. Pero en vez de hacer las fotografías rectas, normales, de la misma manera que hubiesen sido en cualquier otra ocasión, el fotógrafo sugirió utilizar su cámara Diana vintage y darle luz a la película en diferentes secciones a propósito. Era un riesgo, pero lo tomamos y los fotos salieron impresionantes, con golpes de luz blanca por sus cuerpos o deslizándose por sus pies. Me encantaron las imágenes y la graciosa cámara de plástico que las había creado.

No fue hasta años más tarde que yo compré una cámara de juguete para mí. Todas las personas que conocía se habían pasado a la digital. Mis amigos habían estado encima de mí diciéndome que me cambiase a la digital y que jubilase mi pequeña Canon de 35mm. Pero yo me había cansado de ver imágenes digitales sobre producidas y súper nítidas por todas partes. No parecían buenas. Quería algo simple que al mismo tiempo me hiciese considerar de verdad mis fotos, no que disparase a toda velocidad cien fotos hasta que me saliese “bien”. Luego me acordé de que aquella pequeña cámara de juguete tan rara sabía qué era lo que quería.

Confiar en aquel instinto fue la primera lección que aprendí en el mundo analógico. Y todavía me entran nervios cada vez que disparo a algo nuevo. ¿Y esa foto? ¿Esa primerísima foto? Está enmarcada en mi salón. Mi hija está de pie delante de la puerta de metal con sus gafas de sol y su falda azul chillón, y cada vez que veo esa foto me hace sonreír y quiero coger una de mis muchas cámaras y hacer una foto a algo nuevo.

¿Cómo fue tu primera vez? ¡Comparte tus primeras fotos analógicas e historias conmigo!

Pamela Klaffke es una antigua periodista de prensa y revistas que ahora trabaja como novelista y fotógrafa. Su columna aparece semanalmente en la sección de Vida en Analógico en la Lomography Magazine.

written by pamelaklaffke on 2010-10-07 #lifestyle #holga-cfn #gafas-de-sol #kodak-porta-160nc #pamela-klaffe #estilo-de-vida #columna
translated by sallycanela

2 Comments

  1. susielomovitz
    susielomovitz ·

    qué bueno! gracias por la traducción @sallycanela !!! muy linda historia la de la primera foto de @pamelaklaffke !!!

  2. warning
    warning ·

    Me encantan las fotos de esta mujer y sus artículos.

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