Entrevista al Lomógrafo Alfonso Momeñe

Alfonso Momeñe: desde retratos monocromáticos de mujeres, hasta un libro de fotografía sobre el campo de concentración Theresienstadt. Sin lugar a duda, Alfonso Momeñe es un fotógrafo polifacético y apasionado por la fotografía analógica.

En esta entrevista Alfonso comparte con nosotros su visión sobre el mundo de la fotografía analógica. Fotografía de moda, comercial y retratos; se dice muy rápido pero es un abanico muy polifacético. Alfonso nos habla sobre ello y sobre uno cómo surgió uno de sus libros "Theresienstadt, a Concentration camp" y las sensaciones que experimentó al poner los pies en el campo de concentración y empezar a fotografiar rodeado de un silencio asfixiante.

¡Hola, Alfonso! Bienvenido a la Revista Lomography. ¿Podrías presentarte a nuestra comunidad?

Hola, antes que nada daros las gracias por contactar conmigo. Me presentaría como simplemente: Hola soy Alfonso y hago fotos…
Nací en Bilbao en 1968 y actualmente vivo y trabajo en Bilbao aunque he estado muchos años viviendo y trabajando en Estados Unidos. Hasta que un día me dí cuenta que no se puede vivir en un país donde no tienen pimientitos verdes y me volví.
Soy fotógrafo profesional en activo, pero decir que lo del término profesional nunca me ha gustado usarlo, es como prepotente. Eres profesional por que es tu profesión, es como no se, el que es médico no dice soy médico profesional, hay buenos médicos y malos. En fotografía lo mismo, hay buenos fotógrafos y malos fotógrafos, algunos por hobby y otros por profesión. El término fotógrafo amateur (otro horror) pues lo mismo, hace referencia más a que no es bueno que a que no es su profesión. Hay fotógrafos que no viven de ello y fotografían por puro hobby que son extraordinarios.

¿Cómo descubriste tu pasión por la fotografía? ¿Y, concretamente por la fotografía analógica en esta era cada vez más digital?

Todo empezó en 1986. Yo tenía 17 años y en esa época me encontraba en un pueblito de Kansas en USA llamado Hays acabando el bachiller. Un día dando una vuelta pasé por una tienda de fotos y en el escaparate vi reluciente una Nikon N2000 (la F301 de España) con su objetivo de 50mm y fue amor a primera vista, me gustó tantísimo que me la compré. No sabía ni por donde agarrarla y recuerdo que el vendedor le puso un rollito de diapos. Al revelarlas pues salvo dos o tres que salieron correctas (todavía las conservo) el resto totalmente sobreexpuestas o subexpuestas, un desastre. Al acabar COU me volví a Bilbao y estuve hasta el 89 donde me volví a USA definitivamente. Estando en Bilbao hacia fotos de todo y a todas horas, leía muchísimo sobre el tema y fue entendiendo un poco más el complejo mundo de la fotografía. Un día una amiga mía va y me regala una LUBITEL y un rollito de blanco y negro. Ahí se lió del todo el asunto. Que preciosidad de cajita (hoy en día todavía la conservo y la uso). El blanco y negro me maravilló y me llevó a descubrir el cuarto oscuro, que os voy a contar…vivía en él.

Al llegar a USA ya empecé a estudiar fotografía y cine y a hacer trabajillos por aquí y por allá para periódicos locales. Luego ya cosas más serias hasta que empecé a vivir de ello y hasta hoy. (uf me estoy enrrollando mucho).

Sobre la fotografía analógica… es la de verdad, la pura, la buena, la que crea oficio, la que te hace pensar tu fotografía antes de hacerla, la que te crea método. Nunca entenderé a los que se van de vacaciones y se traen 6000 millones de fotos para luego ver en un ordenador y quedarse ciegos y darse cuenta de que igual tienen una docena de fotos decentes. La fotografía digital no deja centrarse en la toma fotográfica. Y sobre la calidad podríamos estar horas discutiendo.

Admiramos tu perfil lomógrafo (amomene ). ¿Hay algún motivo especial para escoger el monocromático en tus retratos?

Respecto al blanco y negro (no solo el retrato) en mi caso es primero por que me entusiasma, es mágico, pero al haber ausencia de color me deja centrarme en el tema que estoy fotografiando y a la hora de estudiar las fotografías una vez positivadas me centro solo en composición y luz. El color me distrae muchísimo. Rara vez hago color, solo cuando son trabajos comerciales y mayormente en digital pues colaboro con agencias de publicidad y hoy en día es la única manera de estar al pie del cañón…una pena.

Otra cosa que es patente en tus fotografías es la imagen de la mujer en ellas. ¿Hay algún objetivo detrás?

Normalmente un 50mm o un 100mm.
Fuera de bromas, aunque he hecho mucha moda no me considero fotógrafo de moda, pero si uso constantemente modelos en mis fotografías. Hay situaciones en las que igual paso por algún sitio y me digo, este lugar tiene foto para un desnudo o tiene foto para alta moda y es ahí donde busco modelos. Respecto a porque mujeres te podría decir que porque las curvas de un cuerpo femenino dan mucho juego para estudiar luces y sombras, composiciones contrastadas, formas y tal y cual…tonterías, es simplemente porque es mucho más agradable que poner a un barbudo.

Sabemos que eres un fotógrafo con muchos talentos: el retrato, la fotografía de moda y la comercial. Cuéntamos cómo es trabajar desde un prisma tan polifacético.

Como he dicho antes suelo colaborar con agencias de publicidad y en este campo se suele abarcar un poco de todas las facetas. Aunque realmente yo me considero un retratista. Me apasiona callejear con mi máquina en el bolsillo y retratar desconocidos, pero no la típica foto a escondidas, sino contacto directo con el retratado. Y ya aprovecho para soltar un consejo a fotógrafos que estén empezando… No os de miedo entrar a la gente si veis que hay una buena fotografía, no muerden y casi siempre va a ser cordial, hablar, dejaros ver, preguntar si podeis retrarle. De la otra manera (a escondidas) nunca tendréis una foto buena. Y nunca dejéis vuestra máquina de fotos en casa. Si os sirve de ayuda, yo siempre llevo una conmigo en el bolsillo de la chaqueta y otra siempre en la guantera del coche.

Tu talento artístico supera las barreras de la imagen y también promueves tu arte a través de las letras. Nos ha fascinado particularmente tu último libro “Theresienstadt, a Concentration camp”. ¿Cómo fue cambiar totalmente de ámbito y realizar un reportaje sobre el campo de concentración de Terezin en la República Checa?

El tema Segunda Guerra Mundial y concretamente el tema holacausto siempre me ha fascinado, hoy en día todavía me cuesta entenderlo y mucho menos asimilarlo. Lo de Terezin fue pura casualidad realmente. Fue durante un viaje a Praga en el 2011 donde tuve la suerte de ser invitado a una visita privada al campo. Sabia que Terezin estaba a 60 kms. de Praga y si tenía intención de ir a visitarlo pero sin ninguna idea de luego hacer algo. Conocí días antes a un chico venezolano que vivía en Praga hace años y era guía del campo y ahí salió el tema y se organizó. Al acabar el día y de fotografiar a diestro y siniestro me dí cuenta que había material para hacer algo.

¿Tienes alguna experiencia sobre tu trabajo en el campo de concentración que desearías compartir con nosotros?

Es impactante la verdad pues todo está como se dejó, el silencio que había era casi desagrable y sin un solo alma rondando por allí, no se, no volveré más, eso seguro, aunque me imagino que cuando están abiertos al público eso será como un parque de atracciones.

¿Qué planes tienes para el futuro?

Hay varios proyectos en marcha, pero no los cuento hasta que vean la luz porque si no, no me salen.


Muchas gracias Alfonso por esta entrevista y por mostrarnos tu trabajo. Sigue su obra en su LomoHome y visita su página web para descubrir más.

written by martagruesocoy on 2018-03-14

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