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Mar del Plata, el gran balneario argentino

Si vas a viajar a Argentina y ya te has recorrido los destinos típicos para turistas internacionales, quizás te interese conocer el destino argentino veraniego por antonomasia: Mar del Plata. Siendo una gran ciudad de un millón de habitantes, y preparada para albergar hasta otro millón en feriados y vacaciones, esta ciudad apodada cariñosamente "La Feliz" tiene todo lo que se puede esperar de un balneario popular, con un sabor muy peculiar y sin lugar a dudas, muy argentino.

¿Te gusta el campo? No te preocupes: a pocos kilómetros se abre imponente la llanura pampeana, ese mar verde que se pierde en el horizonte. ¿Te enloquece la montaña? No te asustes: a dos horas de viaje se alzan las sierras de Tandil y Balcarce. ¿Te relaja la tranquilidad? No desesperes: un corto trayecto en tranvía y verás playas enormes y desiertas en donde disfrutar de la soledad y el paisaje, como Mar Azul o Mar de las Pampas.

Mar del Plata, no obstante, es otra cosa. Hay quien ha dicho que es una Buenos Aires (la capital de Argentina) en miniatura; y no se equivoca: grandes edificios por doquier, restaurantes familiares, cafés y confiterías, playas repletas, teatros de revistas, mucho neón, y mucha, mucha gente.

La Feliz tiene dos caras, como muchos de los destinos turísticos: una en época de movimiento y otra, durante el corriente del año, cuando los turistas no se agolpan en las calles. Las dos tienen su encanto y merecen ser conocidas.

En verano (o vacaciones de invierno, o festivos), Mar del Plata es un mar de gente y de espectáculos. Las playas centricas estan atestadas y si se busca tranquilidad hay que alejarse varios kilómetros por medio de las muchas lineas de autobuses locales. Recorrer una playa argentina en plena temporada es toda una experiencia: aunque lo tuyo sea el mar desolado y despojado de turistas, vale la pena conocer la típica imagen balnearia marplatense. De noche, un gran número de teatros ofrecen una amplio abanico de espectaculos: desde cine comercial, pasando por espectáculos de revista o comedia, hasta proyecciones de cine mudo con musicalización en vivo y teatro under.

El resto del año, Mar del Plata se vuelve una ciudad más apacible, más relajada. Muchísimo menos tránsito y menos ruido la hacen un lugar ideal para aquellos que aman el mar y que buscan, además de descanso, una ciudad que pueda ofrecerle todo tipo de comodidades. La playa, ya sin concurrencia, está disponible para deportes acuáticos o simplemente para poder sentarse apaciblemente a respirar el viento marino.

Si vas a Mar del Plata, sea cuando sea, hay algunas cosas que no te puedes perder. Ten la cámara a mano, porque siempre surge la oportunidad de sacar una foto: La Feliz es un mar de imagenes en constante movimiento que te va a sorprender:

  • Confitería Boston (o, cariñosamente, La Boston): una confitería fundada en las primeras décadas del siglo pasado, típico de la gastronomía marplatense y representativo de una costumbre bien argentina heredada de Francia: el café. Los sillones de cuero verde, las sillas de corte inglés y los interiores de madera le dan una calidez muy entrañable. Ir a la sucursal ubicada en el Boulevard Marítimo y pedir las inconfundibles medialunas (similares a los croissants franceses), para comerlas junto a un cafe mirando al mar.
  • El puerto: además de poder ver (¡y fotografiar!) los espigones (grandes escolleras de cientos de metros) golpeados por las olas y los cientos de pequeños barcos pesqueros pintados de rojo, el puerto es un lugar ideal para comprar pescado fresco. Si no tienes donde cocinarlo, siempre puedes acudir a alguno de los restaurantes en las cercanías. Un secreto: si te atreves, evita los lugares comerciales y adéntrate en los bares y fondas para locales; vas a encontrar la típica comida argentina con mucha influencia italiana, sabrosa y abundante.
  • Hotel Provincial , Playa Bristol: la primera y más conocida playa marplatense, señalada por las estatuas de dos leones marinos, se encuentra a la sombra del que una vez fue uno de los hoteles más lujosos de todo el país. Una gran explanada (la rambla) en donde entusiastas del skate y los rollers practican sus habilidades permite recorrer desde lejos la costa. En verano, la playa hierve de gente: es el destino principal de los turistas centricos. Cientos de sombrillas se levantan durante todo el día, creando un panorama sorprendente.
  • Los fichines: grandes locales donde maquinas de arcade de los noventa y flippers cubren las paredes. Los carteles móviles de neon ya avisan el interior brillante lleno de colores y sónidos. Un placer para cualquier amante de los videojuegos, de lo retro o de la cultura pop.
  • Y un infinito número de pequeñas cosas imperdibles: no dejes de tomarte un tranvía para ir al faro y las playas más alejadas (40 minutos de viaje); entra a comer a los lugares de comida familiar (como Montecatini, Avda. Colón y Corrientes) para probar la comida argentina básica (milanesas con puré, bife de chorizo con ensalada, etc.); prueba los alfajores Havana (dulces de galleta rellenos de dulce de leche); recorre el bosque cercano; infórmate sobre los espectaculos gratuitos del Teatro Provincial (o, si tienes la suerte de viajar en esas fechas, asiste al famoso Festival de Cine Internacional); camina para descubrir las pequeñas tiendas locales de distintos rubros; prueba los helados y canolis de la Heladería Italia.

Mar del Plata es una ciudad enorme y quizás, en época turística, un tanto vertiginosa. Detrás de las grandes masas de gente y el ruido de los autos hay mucho más que espera ser conocido. Suele decirse (con razón) con respecto a la fotografía que lo importante no es el lente, sino el fotógrafo. Algo parecido puede aplicarse a Mar del Plata: lo importante no es lo que se ve; sino lo que uno está dispuesto a descubrir. Si vas con los pies dispuestos a caminar, y con la cámara en mano dispuesta a capturar el desfile de colores y texturas, esta gran ciudad balnearia no te puede decepcionar.

written by clodiopulcher

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