La primera nevada de año en Vitoria -Siberia- Gasteiz

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Vitoria es conocida por tres cosas. Una prefiero no nombrarla, otra es la Gastronomía y el vino de Rioja Alavesa y la tercera es lo que ocurre en invierno: el frío y la nieve. Estar a menos 16º a veces tiene ventajas.

Cada invierno, las cámaras se acercan a la capital del Pais Vasco para decir cada vez o mismo: ¡Qué frío hace y cuánto nieva! Es lo que tiene vivir en Siberia-Gasteiz. Este año, la sorpresa fue que la primera gran nevada en la península pasó de largo pero como ante todo, somos vascos, la semana siguiente cayó la buena. Hace 5 años que no caía igual. Casi 3 días enteros sin parar. Entonces se echa de menos una chimenea o ese sueño de comprarse un trineo o unos esquís de fondo. Miras por la ventana y piensas… -¡qué bien se está en casita, mmm!. El domingo 10 de enero amaneció con una estampa impoluta, ocultando bajo un manto blanco toda suciedad existente e incluso la crisis estaba ahí debajo. Un día así no se puede desperdiciar. Cojo las cámaras y me largo a la pista de patinaje. Es difícil mantener el equilibrio. Unos niños se atrincheran detrás de un coche con un arsenal de armas blancas, un muñeco de nieve hasta con bufanda saluda con una sonrisa picarona a las señoras justo antes de dar un traspiés, improvisados carritos-trineo para transportar a los bebés…. y esos copos que caen por sorpresa desde los árboles para colarse por ese resquicio que has dejado en la nuca.

Primer punto: la catedral. Hasta el estanque está a punto de congelarse, más vale congelarlo antes. Esos bancos habitualmente ocupados entre semana por estudiantes aburridos de las clases ahora convertidos en una obra de arte de la naturaleza.

Segundo punto: el parque de la florida más romántico que nunca. Esos árboles centenarios han visto nevadas mayores pero quizás nunca tan asombrosas.

A -6ºC me subo hasta Armentia, para ver a la gente lanzarse cuesta abajo con los trineos. Imagino estar leyendo a Calvin y Hobbes en sus descensos vertiginosos. De ahí a Olarizu. Un pico cercano desde donde se ve toda la ciudad. No son ni 400 metros pero parece el Everest. Muerdo la nieve 3 o 4 veces en el ascenso. Esa sensación de congelamiento exterior y sudor interior me despierta, si no lo estaba ya antes. Allí lo trineos dejan paso a verdaderos snowboarders y esquiadores aunque todavía hay gente nostálgica que improvisa con plásticos. Mañana tendrán moratones en sus nalgas pero da lo mismo… a lo mejor mañana no se puede ir a trabajar.

written by disdis on 2010-01-24 in #world #locations #supersampler #redscale #snow #spain #nieve #disdis #vitoria #horizon #pop-9

One Comment

  1. danipe
    danipe ·

    brrrrrrrrrrrrrrrrrr.....

    queeee fíiiio!!!

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